Audi A1 TFSi 1.4 S-Tronic: pequeño, sólo en el tamaño
25 Enero, 2012
Eduardo Sáenz-Hermúa
BMW lanzó hace años un nuevo Mini, un concepto de automóvil que ha tenido poca competencia por parte del resto de las marcas denominadas premium. No era otra cosa que un utilitario con buenas prestaciones, muy buena imagen y unas calidades y acabados cuidados con esmero, es decir todo lo que representaba la marca pero en un coche de pequeñas dimensiones.
El éxito no tardó en llegar y se ha mantenido hasta la fecha. El resto de las marcas se quedaron un poco paradas y ello contribuyó más aún al éxito del Mini.
Pero desde hace algunas fechas la cosa ha cambiado, ha surgido competencia, variada y de calidad (Alfa Romeo Mito, Citroën DS y Audi A1), que intentan quitar la hegemonía a la marca bávara. El último en llegar, de los que hemos citado, es el A1, sin duda alguna el más duro competidor si observamos la calidad, imagen y comportamiento del benjamín de Audi.
El A1, que hemos tenido la ocasión de probar, el Ambition TFSi 1.4 de 122cv y cambio S-Tronic, nos ha dejado gratamente sorprendidos. Para empezar podemos decir, simplemente, que es un coche muy bonito, tiene una línea muy compacta, marcadamente deportiva y fiel a la imagen de sus hermanos mayores. Sobre todo en lo que al frontal se refiere. Sus ajustada medidas (1,74 de ancho por 1,42 de alto) realzan todas estas cualidades. Además, las posibilidades que ofrece Audi en cuanto a colores (molduras superiores, espejos, carrocería), llantas y paquetes opcionales, hacen que podamos elegir entre cerca de 800 combinaciones posibles, personalizando el coche hasta límites insospechados, es por eso por lo que cada vez que veamos un A1 creamos, a veces, que estamos ante modelos distintos.
Si nos introducimos en el vehículo la cosa no
cambia nada, también es muy atractivo, ergonómico y cómodo. La calidad de sus acabados es extraordinaria, podríamos decir que superior a la de sus rivales, los mando tienen una perfecta orientación al conductor y el tacto que caracteriza a Audi en todos sus modelos. El puesto de conducción ejemplar, con la sujeción de los asientos delanteros digna de reseñar. Un pequeño pero es la visibilidad, que debido a las pequeñas dimensiones del acristalamiento, es algo más reducida que en sus competidores sin llegar nunca a mermar un ápice la seguridad, dicho sea de paso.
Las plazas traseras ya son «harina de otro costal», resultarán algo incómodas a persona de envergadura ya que se supedita el diseño y la estética a la comodidad de los pasajeros traseros, aunque en este tipo de automóviles suele pasar siempre. Yo soy de los que opina que es un vehículo para un uso eminentemente urbano, en el cual rara vez ocupan el vehículo cuatro adultos, la mayoría de las veces suelen ser conductor y acompañante o conductor y niños en las plazas traseras, eso sí, el A1 sólo permite dos ocupantes en la parte posterior. El maletero, tres cuartos de lo mismo, si nos fijamos en este vehículo no creo que estemos pensando en unas capacidades de carga asombrosas, son las justas para el uso al que creo está destinado (las compras diarias, las mochilas de los niños, pequeñas maletas…).
Equipamiento
Como hemos señalado anteriormente, Audi ofrece 800
posibilidades de configurar este vehículo. Dentro de éstas nos encontramos con un abanico de opciones para el equipamiento que pueden hacer del A1 un coche similar a una berlina de lujo. El Ambition probado equipa de serie airbags frontales, de cortina y laterales delanteros, ESP, radio CD MP3, elevalunas eléctricos o función easy entry de los asientos delanteros, climatizador, faros antiniebla, volante, cambio y freno de mano en cuero, o sensores de luz y lluvia.
En movimiento
Ya nos hemos puesto el cinturón y ponemos en marcha el motor del pequeño Audi. Aquí ya empezamos a notar que es pequeño sólo en el tamaño porque su propulsor (1.4 TFSi de 122 cv) empieza a cautivarnos, para empezar con su sonido, una insonorización perfecta (valga la paradoja) que hace que sólo sintamos el pequeño y agradable «bufido» del turbo. A ello se le une unas casi inapreciables vibraciones que en algunas ocasiones nos hagan dudar de si verdaderamente tenemos el coche en marcha.
Y nos ponemos a circular, entonces ya sentimos el aplomo y la seguridad que ofrece el benjamín de la familia Audi. La dirección responde con firmeza y la sensación de estar pegado –literalmente– al suelo impresiona. Si a eso le sumamos un cambio excepcional y rapidísimo (S-Tronic de doble embrague y 7 velocidades), con levas en el volante, que equipaba la unidad probada, entonces ya disfrutaremos sin límite del placer de conducir.
Los consumos son muy contenidos, sobre todo si no exprimimos todas las prestaciones que nos ofrece el motor, que como hemos comentado son grandes, ello unido al poco peso del vehículo harán que siempre
queramos un poco más, que no nos conformemos. Nunca hemos conseguido las cifras oficiales (consumo urbano [litros/100 km]: 6,5; consumo extraurbano [litros/100 km]: 4,4; consumo medio [litros/100 km]: 5,2) pero hay que decir que, conduciendo sin «estridencias», nos hemos acercado bastante. Hay que resaltar en este apartado el sistema start/stop del motor que resulta sorprendente por su suavidad de funcionamiento.
Conclusión
El A1 es una opción urbana (y no tan urbana) de primerísimo nivel, muy atractiva por el nivel de exclusividad del coche. Al volante, ningún pero al Audi A1 1.4 TFSi por su comportamiento brillante. Eso sí, para equiparlo con cierta exclusividad habrá que «rascarse» un poco más el bolsillo y subir de los 16.000 euros desde los que parte la versión más básica.
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