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Probamos el Subaru Outback 2.0 diésel

16 Febrero, 2010

Óscar Mayorga
Este mes tenemos ocasión de probar un vehículo un tanto peculiar en varios aspectos, empezando por el «emplazamiento» dentro de los segmentos actuales. No es, ni de lejos, un 4×4 al uso. Tampoco es un turismo familar (para eso, ya tiene a su «primo hermano», el Legacy SW). No obstante, sí que tiene una tracción total permanente, control de descenso, una altura considerable para ser un turismo, y neumáticos con algún guiño al campo.

El Subaru Legacy Outback nació en la segunda generación aportando la facilidad de conducción de un turismo y evitando que los usuarios debieran acudir a un 4×4 “clásico” para hacer alguna excursión fuera de una carretera con buen asfalto.

Y desde luego qu esa fue la idea original, y des hace casi ya 15 años, Subaru nos sigue ofreciendo esta alternativa a los 4×4 convencianales, todo un acierto para aquellas personas que si bien tienen cierto espíritu aventurarero, no quieren cargar con las inercias, consumos,  y en general los inconvenientes de los vehículos más adaptados al campo.

Otra novedad indiscutible y bien recibida en el mercado es el propulsor diesel que se incorpora en esta versión. Siendo fiel a la arquitectura boxer (cilindros opuestos), éste ha nacido, si bien algo tarde respecto a la competencia, con todo lo necesario para convertirse en uno de los mejores de su segmento.

Pero vayamos por partes. La carrocería es la clásica familiar, con una longitud considerable, y formas más tradicionales que otros modelos. Aquí se ha querido ofrecer espacio en todas sus cotas y dejar en un segundo plano la estética, si bien no deja de ser algo muy subjetivo y abierto al gusto de los potenciales compradores.

Por nuestra parte, nos gusta la forma angular de la trasera que si bien no rompe moldes, el conjunto le hace parecer robusto y equilibrado. Es verdad que en esta nueva versión se han perdido los bajos de la carroceria de puertas más prominentes y los que en el pasado iban pintados de otro color y resaltaban más. Esta versión se desmarca menos estéticamente de su «hermano» SW, al contrario que en otras ediciones.

En cuanto a las capacidades, el interior es muy amplio. Las cotas de altura y anchura en los asientos delanteros y traseros son más que razonables para personas incluso por encima de los 1,75 metros de altura. El asiento delantero es cómodo y en esta versión cuenta con reglajes electricos (y memoria el del conductor) además de ser calefactados con 2 niveles de intensidad. La banqueta trasera es amplia en su cota de anchura, pero muy destacable es la cota de longitud, ya que ofrece mucho espacio para las piernas. Quizás esto tambén sea en parte por la relativa corta banqueta que equipa, y que haga que la sensación de amplituda sea mayor, aunque la parte más cercana de la rodilla del muslo quede sin apoyar del todo, lo cual termina pasando factura en forma de cansancio si se hacen muchos kilómetros.

El maletero es bastante amplio y aprovechable. La apertura del portón trasero se hace casi al nivel del parachoques y la boca de carga es amplia y uniforme. Dentro, la altura no es destacable, sobre todo debido a la presencia del diferencial trasero que se aloja justo debajo, aunque sí que es muy largo y cuenta, al fin y al cabo, con un volumen considerable.

En el apartado del interior, pocos “peros” se le pueden poner. El ajuste de los materiales es de muy alta calidad, si bien la mayoría de los plásticos utilizados en la parte superior del salpicadero y consola, son duros al tacto, aunque con la textura que tienen, pasan más desapercibidos. Los ajustes son perfectos y no existen ruidos parasitos una vez que nos ponemos en marcha. Los paneles de puerta sí están recubiertos de materiales más blandos, aportando una sensación de calidad mayor. El cuero (de serie en esta versión) es algo «rudo», pero al menos está bien rematado y parece que resistirá el paso del tiempo muy bien.

La consola tiene los mandos muy a mano, sobre todo los de la radio (que incopora un cambiador de 6CD’s y es MP3). Los mandos del climatizador, que es bizona, quizás estén ubicados un poco bajos, lo que hace que el conductor deba apartar la vista de la carretera para poder manipularlos adecuadamente. A su vez, los botones son abundantes y de un tamaño algo pequeños, a la vez que la pantalla donde se muetran los datos, es algo pequeña y la luz algo tenue. Por el contrario la climatización es muy eficaz tanto por rápidez de generar calor como por la potencia del ventilador, además de ser silencioso en su funcionamiento.

En cuanto al cuadro de mandos, éste es muy legible por la grafía e iluminación. Cuenta con el velocímetro, un cuentarrevolucines, el indicador de combustible y un económetro analógico de dudosa utilidad. No existe reloj de temperatura del líquido refrigerante y tan solo cuenta con una luz para indicarnos que el motor está en su fase de calentamiento. Una vez llegado el punto de calentamiento adecuado, se apaga, siendo este indicador el único que nos informa de la situación términa del motor.

Como en otros muchos coches, no entendemos la eliminación del reloj de temperatura, sobre todo en este caso, que se cambia por un económetro que lo único que nos indica es la tendencia al consumo del vehículo. Ni siquiera muestra cifras de consumo, tan solo si en función de la carga del motor, consumimos más o menos.

En el cuadro también se incluye un indicador de cambio de marcha en forma de flecha que nos indica el pasar a la marcha superior para reducir el consumo.

En la parte superior de la consola, existe na pantalla adicional donde se muestran datos relativos a la temperatura exterior, el modo del ordenador de abordo y la hora.

Llegamos al motor. Éste es sin duda el auténtico protagonista de esta toma de contacto. Si ya hemos hablado de su configuración atípica, nos toca hacerlo ahora de su funcionamiento. Lo primero que llama la atención es la total ausencia de vibraciones. Incluso arrancado en frio, ni los pedales, ni el volante ni el selector del cambio dejan pasar la más mínima vibración. Esto es debido, en parte a la arquitectura en sí, aunque también parece que los ingenieros de Subaru han sabido utilizar materiales para reducir este efecto. En cuanto al ruido, sí que existe algo de «murmullo» diesel, aunque es verdad que desde dentro del coche, de nuevo, está realmente logrado el bajo nivel sonoro que proviene de la mecánica. Esto, unido a las ya comentadas escasas vibraciones, lo hacen pasar casi desapercibido. Es cierto que en el exterior ya sí delata su condición de diesel y deja notarse más.

Una vez puesto en marcha, no obstante, el funcionamiento es todo suavidad. La ausencia de vibraciones y el empuje que tiene es digno de elogios. La salida desde parado en primera se hace sin el más mínimo esfuerzo. La primera es bastante corta en su desarrollo, lo que ayuda a realizar la maniobra con éxito y facilidad. Una vez arrancado, el motor empuja con mucho brio practicamente desde el ralentí, aunque es a partir de las 1.600 r.p.m. que se nota la entrada del turbo y donde el empuje es realmente bueno. Este propulsor, en su conducción, es muy comparable a los nuevos Tdi de common rail del grupo VAG, toda una referenica en estos momentos. Además, el 2.0 litros bóxer estira sin restar rendimiento hasta las 4000 vueltas, encontrándose agusto en todo la banda útil.

El hecho de contar las primeras marchas con un desarrollo relativamente corto ayuda también, y es una elección acertada, ya que el coche no es ligero y tiene que «arrastrar» la tracción permanente a las cuatro ruedas.

En carretera, más de lo mismo, el motor tiene capacidad de tirar del elevado peso con una sexta que siendo la marcha de desahogo, recupera muy bien siempre que estemos por encima de 1600 vueltas, incluso en repechos prolongados. El único pero que le podemos poner es el tacto un tanto aspero del selector, aunque sea suficientemente preciso y rápido.

El comportamiento está condicionado por la arquitectura del coche. Es más elevado que una berlina, y por consecuente, tiene que notarse en el apartado dinámico. Es cómodo de suspensiones y asientos, si bien es cierto que en curvas de radios cortos, la inclinación de la carrocería es más acusada que un turismo equivalente, aunque es más una sensación causada por la altura a la que conducimos que la inclinación real del vehículo. No obstante, a pesar de esta característica el límite se encuentra muy alto, y éstos, probablemente vengan del propio conductor que del coche en sí, siempre que se haga una conducción normal. El hecho de montar el motor boxer, que le permite que esté ubicado en una posición baja en el vano motor, ayuda a que el centro de gravedad sea bajo, aguantando mejor los movimientos transversales. Además, aquí la tracción juega un papel indiscutible, y en curvas cerradas se hace notar, pegando literalmente al suelo tanto el tren delantero como el trasero. La dirección es directa aunque el tacto es un tanto “artificial”, y hace que en momentos perdamos la sensación de saber lo que está pasando exactamente debajo de las ruedas.

Para viajes largos, en autopista abierta, es donde mejor se encuentra, ya que la carrocería se mantiene firme en su trayectoria, el interior es cómodo y el ambiente que se respira es de calidad.

Tan solo un pequeño ruido aerodinámico se filtra por los montantes delanteros a cierta velocidad. Por otra parte, la visibilidad es excelente, contando además con espejos exteriores de generosas dimensiones.

En cuanto al equipamiento, esta versión Limited cuenta con climatizador bizona, llantas de aleación de 17 pulgadas, faros de xénon, interior de cuero, techo solar practicable, además de todos los sistemas de seguridad actuales pasivos y activos ( ESP, 8 airbags, ABS, etc). Cuenta también con freno de mano de activación eléctrica.
En cuanto al consumo, si nos ceñimos a lo que el fabricante anuncia, resultan realmente sorprendentes para un coche con un peso considerable y que tiene que mandar su tracción a las 4 ruedas. El consumo mixto de 5,8 l/100km es muy contenido para las características y prestaciones del coche. Además, con un depósito de 64 litros, anuncia una autonomía de unos 1200 KM, realmente positivo, lo que le da otro punto positivo y acentúa su calidad de rodador.

En definitiva, un modelo con unas características técnicas muy avanzadas, amplio, bien rematado y con los precios y descuentos actuales, sumamente atractivo por su relación precio/calidad. A su precio de 34.000 euros no hay que añadirle nada ya que trae lo imprescindible que se puede esperar de un coche de sus características, además de contar con ciertos elementos de lujo para hacerlo más apetecible. Con respecto a la competencia, tan solo el Audi A4, dentro de su segmento, cuenta con una tracción permanente y un motor similar. Si bien el Audi corresponde a una marca premium, con lo que eso conlleva sobre todo en términos de calidad de materiales, se queda corto en dimensiones, además de tener un precio muy superior igualando el equipamiento ofrecido por el Outback.

A su vez, el Outback es un modelo mucho menos visto y por tanto más original, ofreciendo además mayor espacio, mayor equipamiento, prestaciones similares, contando con tracción permanente a las 4 ruedas, además de un precio inferior.

Puedes opinar sobre ésto en los foros del distrito-21

Una Respuesta »

  1. Un coche notable y una marca notable.

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