Los abuelos y Dios
10 Octubre, 2008
PEPE KIOSKO
Un dÃa me adentré en los silencios más rotundos, donde empiezan todas las sabidurÃas y donde en realidad mora la esencia de Dios.
TenÃa siempre una confusión y decÃa ¿dónde estará Dios?
Perseverando cada dÃa viajaba a los entornos donde la esencia de Dios tenÃa su morada.
Un dÃa de repenteapareció alguien con una gran luz que emanaba de todo su entorno y me dijo: ¿qué buscas Pepe? Yo sólo busco a Dios. Él dijo: yo ya lo sabÃa, pero querÃa comprobarlo.
Jamás a partir de hoy busques a nadie como yo o bien con carisma de amor.
Tú tienes siempre que descubrir quien cubre mi puesto en esta sintonÃa, pero para facilitarte quien me representa siempre son los abuelos.
Por tanto queridos abuelos todos, gracias por vuestra generosidad, por vuestra paciencia, por enseñar el gran camino de amor, y por ayudar al crecimiento de esos nietos pequeños y preciosos, gracias desde el entorno de ternura, por vuestros desvelos.
Por enseñar el camino de tolerancia. Por ser maestros mágicos sin éste más que aquél.
Todos los niños son para vosotros ternuras especiales.
Gracias por vuestro ejemplo tenéis años y cansancio y, sin embargo, arrimáis el hombro con el honor de ayudar a vuestros hijos a que sean más felices y sus cargas más llevaderas.
Desde mi atalaya del kiosko, os veo con los niños y sinceramente y por experiencia propia ya que soy abuelo, pienso que no me extraña que Dios no venga ni aparezca, de vez en cuando pues «están siempre los abuelos».
Gracias en nombre de hasta los que no creen en el amor y la igualdad, porque vosotros sois la gran pelÃcula mágica de observar el bien y la generosidad.
Moraleja de sinceridad: siento mucho que todo lo quevendo el el kiosko para los niños sea tan caro y os cueste esfuerzo complacer a vuestros niños. ¡Sois fantásticos y mágicos!
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