Más sobre la campana
13 Septiembre, 2008JOSÉ LUIS MARTÍNEZ LIAÑO (Alameda de Osuna)
En el número 155, septiembre 2008, de su periódico se publican dos cartas referidas a la inutilización de la o las campanas de la nueva iglesia del “Padre Nuestro” en la Alameda de Osuna.
No voy a defender a la persona que las inutilizó ya que, de ser cierto lo que se describe, no es forma de hacerlo, salvo que se esté desquiciado por el sonido, lo cual puede ser muy posible dependiendo de sus circunstancias laborales y cercanía o cualquier afección física.
Mal que les pese a los dos defensores de campanas, la ley es igual para todos sin excepción salvo la que la propia ley la contemple. Y no conozco que la normativa sobre ruidos exceptúe a la iglesia católica.
Su sonido podrá parecerles hermoso, que les transmite mensajes, que es un uso tradicional desde siglos. Pero no deja de ser un elemento que emite decibelios por encima de lo permitido y resulta molesto para el descanso de muchos que no tienen por qué percibir de ellas más mensaje que el de no permitirles descansar tras quizá una noche de dedicación a un trabajo duro.
Esta no es una cuestión de intolerancia como sugiere uno de los remitentes, ni de estética como sugiere la otra. No creo que el primero permitiese que, a pocos metros de su casa, una agrupación de un partido político convocara a sus afiliados con el himno de “A las barricadas” o el “Cara al sol”. Estoy seguro de que si cerca de donde descansa hubiera una mezquita y se convocase a los fieles musulmanes tan siquiera con los cánticos del muecín, sin campanas, su concepto sobre tolerancia religiosa sería más endeble y comenzaría a comprender qué es el concepto de lo laico.
Tampoco creo que a la segunda remitente le agradase, por más tradicional y secular que haya sido, que cualquier vendedor ambulante llamase su atención con toques de corneta como antaño hacían panaderos, pescaderos, etcétera, e incluso algún tapicero se permite hoy día.
No tendría ningún inconveniente en grabarles a ambos remitentes los sonidos de campanas de cualquier sitio adonde vaya para que se solacen con ellos y la hermosura del sonido de tan complejo instrumento musical. Eso sí, les ruego que lo escuchen con auriculares para no torturar a sus vecinos.
Señor y señora, los argumentos expuestos no son convincentes por muy adornados de falsa cultura que se encuentren. Una religión solo puede condicionar la vida de quienes voluntariamente la profesen; No la de todos y además de facto. O sea por co…..
Eso sí es imposición, intolerancia o persecución como secularmente –la señora quizá estaría satisfecha de un toque de campanas para convocar a un auto de fe, cuya partitura afortunadamente ya desconocemos– ha ejercido la iglesia católica.
Por mi edad estudié forzosamente las asignaturas de religión y «formación del espíritu nacional» hasta que salí de la universidad, sí, no es un error, salí, sin posibilidad alguna de eludirlas, ni tan siquiera de discutirlas. Señor primer remitente: no hable de acoso constante del Gobierno actual cuando los que sí hemos sufrido, no acoso, sino imposición y amenazas hemos sido los que no somos adeptos de su religión y no queremos campanas, ni banderas, ni himnos, ni tribalismos, ni salvadores, ni …
Algunos como ustedes no se dan cuenta de que lo que queremos todos es que cada ser humano moleste lo mínimo –molestar nada es imposible– a su prójimo. Eso es el laicismo que tanto aborrecen. Quizá leyendo mejor los evangelios, prescindiendo de su recto y trabajador párroco al servicio de su monseñor, comprendan el mensaje del concepto de fraternidad de Jesucristo. Desde luego no parece que utilizase campanas para predicar.
Puedes opinar sobre ésto en los foros del distrito-21










José Luis, chapeau!!!!
Nada que agregar a tan elocuente, sincero y respetuoso comentario.
Felicitaciones por introducir mucha cordura en esto de las campanas.