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Aparcar

11 Mayo, 2008

JAVIER ÃLVAREZ-OSSORIO
Hay en las páginas de este periódico –web o impresas– protestas airadas por los coches aparcados en las inmediaciones del parque de “El Capricho†y en otros lugares del barrio o el distrito.

Hace no mucho tiempo leí¬, no sé dónde, el relato de alguien que visitaba Suecia y acompañaba a un amigo de esa nacionalidad al trabajo. Este amigo solía llegar con mucha antelación a su empresa y allí¬, en el aparcamiento para empleados, dejaba el coche en el lugar más alejado de la puerta de entrada al edificio. Cuando el amigo español le preguntó el porqué de esa extraña elección para dejar el coche, el nativo le contestó que así¬ dejaba las plazas más próximas a los que llegaban con el tiempo más justo.

Yo, que soy habitualmente respetuoso en esto de aparcar, quedé alucinado con esa lectura y mi inmediata reflexión fue que en España no corríamos ningún riesgo de tropezar con alguien tan considerado. El español es por lo general incívico y ese incivismo se manifiesta con toda crudeza a la hora de dejar su coche estacionado. No hay lugar que merezca el mínimo respeto y solo los obstáculos físicos y el temor a la multa o a la grúa hace que no se aparque en el primer espacio que se ponga a tiro. Gracias a la eficiencia de nuestra policía municipal, no es raro que haya coches en los sitios más increíbles, porque todos tenemos interiorizado que una sanción nos es impuesta porque «ese día estábamos de mala suerte» y no porque «hemos infringido la ley».

También en el foro de este periódico he encontrado la declaración de alguno que lo dice claramente: si él tiene que aparcar y no encuentra lugar por las buenas, está legitimado para aparcar donde sea. Así de claro y rotundo.

Supongo que estos ciudadanos legitiman, por la misma regla de tres, que cuando alguien no tenga coche y lo necesite, robe el primero que le resulte atractivo.
O que si le falta dinero para salir con los colegas, simplemente desplume a cualquiera que tenga la desgracia de cruzarse en su camino. No hablo del que no tenga qué comer.

Con eso, se realiza el alegre traspaso de un problema propio a quien le toque en ese desafortunado sorteo. El sujeto descansa y es otro el que se encuentra que no puede mover su coche porque está bloqueado o no puede cruzar por el paso de cebra.

No es de extrañar lo de “El Capricho†o cualquier otro lugar. Por ejemplo, en los alrededores de mi casa son innumerables los vehículos mal estacionados sin considerar a quién perjudican; los bordillos del interior de la urbanización (que no son responsabilidad del ayuntamiento) están destrozados y las losetas de cemento sueltas, desmenuzadas o desaparecidas, etc. En aceras estacionan no solamente sus turismos, sino furgonetas y hasta, como ocurre hoy, un gran furgón del al menos 4 o 5 toneladas.

De verdad, en mi próxima reencarnación quiero ser sueco, o suizo, u holandés, o de cualquier país civilizado de veras. No quiero ser tan «mediterráneo», que es a lo que achacaba «disculpándola» esta indisciplina tan nuestra, una participante del foro de DISTRITO 21. Este comportamiento de cafres, tan nuestro.

Puedes opinar sobre ésto en los foros del distrito-21

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