noticias distrito barajas distrito-21


Instituto de Enseñanza Secundaria “Alameda de Osuna”: veinticinco años ayudando a crecer

31 Marzo, 2008

PABLO NACENTA
Hace ya más de veinticinco años un puñado de mujeres y hombres se asociaron, pidieron, exigieron y consiguieron que se construyera un instituto que se llamó así, con el nombre del barrio.

Desde hace veinticinco años ya, ¡quién lo diría!, el IES Alameda de Osuna está cumpliendo su misión. Y creo que los hombres y las mujeres que lucharon porque existiera, y todos los que durante este tiempo hemos trabajado por hacer del centro lo que es, podemos felicitarnos a nosotros mismos.

Este no es un artículo autocomplaciente, sólo necesario. Olvidamos tantas veces nuestros éxitos que tenemos que recordárnoslos de vez en cuando. Del IES Alameda de Osuna han salido chicos y chicas que, con solvencia, ejercen las más variadas profesiones: que se dedican a la medicina, o que forman parte de grupos musicales o de una compañía teatral; que son abogados, arquitectos, ingenieros, profesores, sicólogos; que hacen ilustraciones, o películas o decorados o efectos especiales; que son malabaristas, o bomberos, o empleados de banca, o vigilantes jurados o gestionan empresas; que dirigen un periódico, que venden coches, seguros, ropa, inmuebles o perfumes; que pilotan aviones o lideran grupos antisistema.

Pero lo más importante: del instituto han salido mujeres y hombres libres y responsables, porque han respirado libertad. Han visto cómo la comunidad educativa cumple su deber porque sí. No porque busque a cambio un plus material, ni porque sienta temor, ni siquiera porque reciba un elogio. Se hace cada día un trabajo, con pasión y constancia, porque sí. Libremente. Y, por lo tanto, responsablemente.

Quienes han estudiado en el centro seguro que saben también que todos somos esencialmente iguales. Que los mejores resultados académicos, que los logros más creativos –o los fracasos– no han estado ligados ni al sexo, ni a la nacionalidad, ni a ningún otro elemento diferenciador.

Pero también saben que, superficialmente, todos somos distintos. Y ahora, en un ejercicio de nostalgia, sonreirán con aquella profesora que decía que sus notas eran mágicas. Se enternecerán recordando al otro, con el que se copiaba sin recato. Imaginarán de nuevo a Fernando, a Espe, a José Luis, a Encarna poniendo orden en los pasillos. O caerán en la cuenta de que aún no han recogido su título, que primorosamente conservan archivado las compañeras de secretaría.

Y unos tendrán miedo de volver, por si todo ha cambiado. Y otros volverán. Y otros, totalmente cierto, incluso matricularán en el centro a sus hijos.

Veinticinco años son muchos…, o pocos. Es cierto que «nosotros, los de antes, ya no somos los mismos». Pero seguimos siendo.

Puedes opinar sobre ésto en los foros del distrito-21