BMW 330 Cabrio: descapotable y coupé por el mismo precio
5 Marzo, 2008
EDUARDO SÁENZ-HERMÚA
El nuevo BMW 3 Cabrio seguirá siendo, sin duda, una referencia en el mundo de la automoción. Esta tercera generación tiene una gran novedad, su capota. BMW prescinde de la lona para adaptarse a la demanda de los usuarios que buscan, sobre todo, comodidad. Estéticamente la lona es, probablemente, mucho más vistosa para un automóvil de
estas características pero la seguridad, insonorización, comodidad y durabilidad que otorga la chapa está muy por encima de ella.
No queremos decir con esto que el nuevo Cabrio pierda belleza, ni mucho menos, estéticamente el nuevo modelo sigue siendo un coche muy atractivo. Descapotado, tiene una línea realmente impresionante; capotado estamos ante un coupé, con una esplénida figura que presenta pocos cambios con respecto al coupé normal.
El techo del nuevo cabrio está dividido en tres partes y ha sido desarrollado por una empresa germana de persianas eléctricas. Esta empresa le ha otorgado una características de apertura y cierre que barren a la competencia a la hora de medir los tiempos. Se abre en tan sólo 22 segundos y se cierra en un segundo más, 23. Nadie lo consigue en menos tiempo.
Eso sí, la empresa «persianera» no puede hacer milagros a la hora de esconder la capota en el maletero y la capacidad de éste se ve mermada con respecto al coupé aún con ella cerrada. El maletero del cabrio cubica 350 litros por los 440 litros del modelo normal. Si queremos descapotarlo, sólo nos quedarán 210 litros para el equipaje; pero, ¿quién adquiere un descapotable pensando en el equipaje?
La trampilla prevista para transportar las tablas de ski o los palos de golf, de 40 cm, es la más ancha del segmento. Por otra parte, el mando a distancia alojado en la llave permite controlar todas las operaciones del techo así como la apertura del maletero.


La línea exterior sigue las señas de identidad de los modelos anteriores: un capó imponente, una línea hasta las ventanillas baja y bastante corta. La visibilidad con la capota cerrada es muy buena ya que los engranajes del techo son muy estrechos y las lunas laterales y la trasera tienen una gran superficie. Cerrado y a altas velocidades el techo rígido garantiza una insonorización perfecta, similar a la del coupé.
No es cosa fácil encontrar defectos en el interior ni en el acabado. El acceso al puesto de conducción se hace con facilidad, aunque una vez sentados el puesto de conducción puede resultar un poco bajo aunque tiene una selección eléctrica de todos los parámetros que pueden elevarnos en casi 10 centímetros. La dureza de suspensiones y asientos podría resulta algo incómoda para conductores entrados en años pero un coche de estas características tiene estas cosas. El espacio interior resulta muy amplio, daría la impresión de viajar a bordo de una berlina, con espacio sobrado para las piernas.
El acceso a las plazas traseras es bastante bueno, aunque siempre se echa de menos algo más de amplitud a la hora de, por ejemplo, introducir a un niño en su silla de seguridad.
Todos los elementos del puesto de conducción están orientados hacia el conductor, y los mandos quedan al alcance de la mano y de la visión. Todos menos el botón del i-drive, que está situado en la zona del freno de mano. Por lo que al sistema de audio se refiere, el cargador para 6 CD se encuentra en la fachada misma, por encima del lector DVD del navegador. Éste se visualiza de una manera óptima en una pantalla de formato panorámico protegida del sol. También se ha desarrollado una piel especial tratada con una tecnología denominada por BMW: Sun Reflective, basada en la utilización de infrarrojos, que consigue bajar la temperatura del cuero si se deja el coche al sol: muy de agradecer cuando dejamos el coche expuesto al astro rey durante mucho tiempo.
Prestaciones
Un cabrio nunca puede medirse a un deportivo. Un descapotable está pensado ante todo para experimentar el placer de conducir a cielo abierto. Descapotado, la ausencia de techo merma la rigidez del chasis y con ello las prestaciones en carretera del vehículo, aunque sólo, probablemente en manos de los más experimentados conductores. Aún así, se ha conseguido mejorar la rigidez de esta nueva generación y obtener el mejor coeficiente hasta ahora conseguido por un cabrio; y, pese a un aumento de 210 kilos con respecto al coupé, el reparto de las masas sigue siendo de 50/50, todo ello con un centro de gravedad muy bajo.
El descapotable hace gala de un comportamiento ejemplar en carretera y de una dirección sumamente precisa que encadena las curvas en trazados sinuosos como si nada. Por si fuera poco, la electrónica está siempre alerta para corregir posibles despistes. BMW pone muy alto el listón en lo que se refiere al placer de conducir, máxime si tenemos en cuenta que las turbulencias quedan bajo control.
Motor
El propulsor de nuestra unidad de prueba, el 3.0 de seis cilindros en línea y 272 cv tiene una prestaciones más que suficientes; no son las del magnífico 335 turboalimentado que ya probamos en el coupé, pero en tan sólo 6,5 segundos podemos pasar de 0 a 100 con unas recuperaciones de 80 a 120 kilómetros por hora en cuarta o quinta marcha de 7,1 segundos.
Consumos
Éstos no son la mejor baza de este vehículo pero tampoco debemos asustarnos si lo usamos de una manera relajada o lo que es lo mismo: legal. En el ciclo mixto obtendremos poco menos de 8 litros cada 100 kilómetros recorridos. Pudiendo alcanzar los casi 12 litros si «nos emocionamos» con este divertido motor y le exigimos al máximo.
Resumen
BMW vuelve a sorprender, en este caso por el techo rígido, en un modelo que le otorga gran prestigio gracias a su poderoso diseño. Los amantes de conducir con el viento en la cara están de enhorabuena ya que por el mismo precio tienen un coupé y un descapotable. Además, con una calidad que está fuera de toda duda.
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