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Saab 9.3 Cabrio Biopower: para respirar un aire más limpio

12 Febrero, 2008


EDUARDO SÁENZ-HERMÚA
La marca sueca, ahora bajo la tutela de General Motors, siempre se ha caracterizado por su sensibilidad en la búsqueda de tecnologías más limpias y respetuosas con el medio ambiente a la hora de desarrollar sus vehículos. Éstos, por otra parte, siempre aportan un cierto aire de originalidad y, por tanto, de exclusividad.

El nuevo Saab 9.3 Cabrio Biopower es un claro ejemplo de lo que decimos. Es un coche original y, estéticamente, muy bello que, además, ofrece una motorización de bioetanol (E85) que emite un 80 por 100 menos de CO2 que la versión hermana de gasolina.

En ambas, se parte del mismo motor, un 2.0 (más concretamente 1.998 cc) turboalimentado que rinde 200 cv en la versión Biopower (175 cv si lo usamos con gasolina) y 210 cv en la versión normal, aunque con una misma curva de par. El primero, que es el que hemos tenido la oportunidad de probar, puede funcionar con bioetanol o con gasolina convencional de 95 o 98 octanos; también podemos mezclar ambos carburantes a nuestro antojo aunque esto no aporte gran cosa, simplemente un pequeño ahorro de emisiones.

Lo que sí deja claro Saab en sus datos es que usando E-85 obtendremos peores consumos, casi un 30 por 100 más, esto puede deberse al menor poder calorífico de este carburante. En cualquier caso los consumos de la versión automática de 5 velocidades (la unidad de prueba) son, en ciclo mixto de 13,1; 7,7 y 9,7 litros a los 100 kilómetros.

Nuestra prueba se ha hecho, únicamente, con gasolina ya que, hoy en día, en nuestro país no existen lugares donde repostar bioetanol E-85 si exceptuamos el País Vasco donde se han instalado varias estaciones de servicio con este combustible.

Una vez al volante, podemos decir que el 9.3 Cabrio es un coche con una firmeza de conducción extraordinaria, de las mejores que hemos encontrado en automóviles descapotables, los refuerzos aplicados para suplir la ausencia de techo no denotan este hándicap a la hora de circular con el vehículo aunque lo hagamos por terrenos bacheados. A ello se suma una suspensión muy dura que nos permite sacar el máximo provecho de toda su potencia.

El cambio, automático y secuencial de 5 velocidades y levas en el volante es muy preciso, aunque se echa algo de menos una velocidad más para aprovechar toda la potencia y par del vehículo con algo más de precisión.

La dirección es firme y responde rápidamente a nuestras instrucciones aunque, por ponerle un «pero», decir que el radio de giro no es de los más amplios. Los frenos no presentan ningún desfallecimiento a la hora de detener el vehículo y la cifra ofrecida, en lo que ha distancia de frenado se refiere, están a la altura, sino mejoran, las de sus más directos competidores.

Estéticamente, como hemos dicho al principio, es un coche muy personal, a nosotros nos parece sumamente atractivo, quizás también porque es algo más exclusivo, no por un mayor precio sino porque, desgraciadamente para Saab pero para regocijo de sus compradores, no es de los que más se ven por la carretera. Para la tercera generación, que es la que se ha empezado a comercializar a finales de 2007, los suecos han realizado muchas variaciones estéticas con respecto a su antecesor. El frontal ha variado, tiene más empaque pero mantiene esa forma de boomerang tan característica de Saab. La toma de aire inferior y los faros antiniebla se insertan en un paragolpes de mayor volumen. La parte trasera ha cambiado menos en ella destacan las ópticas traseras transparentes algo llamativas, aunque no estridentes, y un paragolpes más integrado.

Una vez en el interior destaca el nuevo revestimiento de la capota (de lona, por supuesto, y que se cierra y abre en unos 20 segundos), en tejidos claros, que aumenta la luminosidad interior. El puesto de conducción es realmente bueno y, dejando a un lado la llave de contacto, que como es tradicional en Saab va ubicada junto al freno de mano en la consola central entre ambos asientos, algo incómoda, el resto de mandos e indicadores están muy bien diseñados y su ergonomía nos permite no perder de vista a la carretera.

Las plazas traseras son muy cómodas, algo que siempre es un hándicap en este tipo de vehículos, aunque el acceso a las mismas ya presenta más dificultades. El maletero, sin capota tiene una buena capacidad, descapotado ya es otro tema, pero ¿quién compra un coche así pensando en transportar mucho equipaje o muchos pasajeros?

El equipamiento de serie es muy completo, aunque hay algunos elementos opcionales que podrían formar parte del equipamiento de serie, como el ya necesario Bluetooth.

El precio, no nos cansaremos de decirlo, es algo que cada uno juzgará. Lo que sí podemos decir es que es de los más aquilatados de su segmento. Conducir un cabrio de estas características tiene estas cosas.

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