«A Dios rogando y…»
17 Enero, 2008CONSTANTINO LÓPEZ GARCÍA*
España desde 1978, es un estado aconfesional. Parece que una parte de la actual curia de la Iglesia en España no lo entiende así y quiere doblegar a un
gobierno que salió del deseo de una mayoría considerable de españoles.
Se entiende menos por cuanto con el gobierno de Zapatero tiene poco de qué quejarse pues además de mantener sus propios privilegios, se le ha aumentado el porcentaje de financiación en el IRPF, se mantienen intactos los conciertos con los colegios religiosos y la tan traída y llevada “Educación para la Ciudadanía” (que casi todo los países europeos tienen en sus currículos) no ha tenido la trascendencia que han querido darla. Entre otras cosas porque la Federación española de religiosos de la enseñanza (FERE), mayoritaria en el sector, la está aplicando.
¿Qué está pasando para que la parte más integrista de la Iglesia católica esté reaccionando de una manera tan estruendosa y tan poco racional? Sencillamente se ha quitado la máscara y lo que no era debate con Aznar –ley de aborto sin modificaciones–, ahora es motivo de crujir de dientes.
Con concentraciones en la plaza de Colón no van a ganar credibilidad entre los cristianos; no van a aumentar el número de seminarios ni de seminaristas; no van a ver llenas las iglesias, pues sepan estos integristas que la mayoría de los cristianos separan la ideología de sus creencias religiosas; hay cristianos socialistas de la misma manera que los hay liberales y todos distinguen perfectamente el poder de Dios del poder de los hombres. La Iglesia no puede ser excluyente; de esa manera no van a conseguir la influencia que los púlpitos otrora tuvieron; así no guardará el valor incalculable de una mayoría de niñas y niños que reciben religión voluntariamente en los colegios y que, cuando llega la adolescencia o la edad adulta, no continúan practicando la fe, probablemente porque comprueban que lo que se les enseña no coincide con lo que ven y oyen.
Quienes ya tenemos unos años vemos con dolor como se han dilapidado los valores del Concilio Vaticano II y sus papas Juan XXIII y Pablo VI han quedado en el olvido. Vemos también como el espíritu de la transición también en este aspecto ha quebrado.
España no puede volver a etapas tan sombrías como la del Nacional Catolicismo. No queremos una nueva inquisición en el siglo XXI. La iglesia no puede seguir ofreciendo la imagen de alimentar un movimiento a favor de un programa. Si quiere hacer política preséntese a las elecciones. El poder político no puede estar al servicio de la fe. La fe es algo muy íntimo que prende individualmente y que cada uno desarrolla como cree convenientemente. Cristo ya lo delimitó: «a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César».
Con este integrismo la Iglesia Católica más que fortaleza da muestras de debilidad; menos mal que esta manera de hacer no es común a toda la Iglesia.
Los socialistas han demostrado siempre un profundo respeto a las distintas creencias religiosas. Sólo pedimos el mismo respeto a nuestras creencias políticas.
*Es Secretario General del PSOE Barajas
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