Las aceras que tenemos y las aceras que queremos
10 Marzo, 2007AFAO
Un grupo de voluntarios llevan a cabo, en las calles de Madrid, una campaña en la cual ponen multas «simbólicas» en los parabrisas de los coches que están mal aparcados e invaden las aceras, a la vez que ayudan a las personas discapacitadas a transitar con seguridad por las calles de la ciudad. Si esto mismo se realizara en la Alameda de Osuna, agotarían los talonarios en pocos minutos.
La asociación AFAO viene, desde hace tiempo, denunciando lo que es un hecho evidente, la mayoría de las aceras de nuestras calles son intransitables e inseguras. Coches de niños, carritos de la compra, personas mayores y sobre todo las personas discapacitadas que tienen que desplazarse en sillas de ruedas, lo tienen más que difícil, en ocasiones los podemos ver por la calzada por donde circulan los coches, con alto riego para su integridad física.
En la estación de metro en la convergencia de las calles de la Rioja y Corbeta, y sobre todo, en esta última, en la acera de los pares, se crea un verdadero «atasco peatonal», y es frecuente ver a varias personas caminando por la calzada, que además a esas horas está más sobrecargada por el tránsito de vehículos a la vez que es paso obligado de todas las líneas regulares de autobuses.
Este tramo de acera entre la avenida de Cantabria y la calle de la Rioja es sumamente estrecho, el paso libre es de escasamente 90 centímetros, es además paso obligado entre dos partes del barrio céntricas y muy concurridas, lo que se ha visto incrementado últimamente con el cercano acceso a la estación de Metro.
El Gobierno municipal está obligado a garantizar que podamos cruzarnos sin hacerlo de perfil, caminar de la mano, llevar bultos sin miedo a tropezar con otros… Todo eso requiere más espacio que el estricto para la circulación mecánica de las personas.
Dos son las soluciones que proponemos desde la asociación AFAO: o bien el Ayuntamiento negocia generosamente con la comunidad de propietarios correspondiente el retranqueo de la actual valla, para ganar el ancho imprescindible de esa concurrida acera… O la otra solución, de competencia exclusiva del Ayuntamiento madrileño, tendría que pasar por modificar los aparcamientos existentes en batería, modificándolos para colocarlos en línea, medida que comportaría la perdida consiguiente de, al menos, el 50 por 100 del número actual de plazas de aparcamientos.
Ambas medidas pueden generar mucha polémica, pero algo habrá que hacer, y cuanto antes, para solucionarlo, y quien tiene la autoridad y la obligación de hacerlo es el Ayuntamiento de Madrid. Lo que no se puede es seguir en las condiciones actuales, con un problema que puede acarrear un grave accidente que lamentar. Los vecinos lo denunciamos, pero la responsabilidad es de quien pudiendo ponerle remedio a tiempo, no lo hizo.
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